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viernes, 9 de diciembre de 2022

MANIFIESTO 10D, POR EL DÍA DE LOS DDHH - SIN ACCESIBILIDAD NO HAY IGUALDAD NI JUSTICIA SOCIAL

MANIFIESTO 10-D, POR EL DÍA DE LOS DDHH

SIN ACCESIBILIDAD NO HAY IGUALDAD NI JUSTICIA SOCIAL

Todas las personas, sin excepción, necesitamos adaptaciones. Desde las más rudimentarias tecnológicamente hablando hasta las más sofisticadas. Llegamos hasta dónde la imaginación lo permite a través de la adaptación del mundo que nos rodea. 

La falta de escaleras, sin embargo, impondría límites y convertiría a todas las personas en “discapacitadas”, pues ese entorno arquitectónico creado (no natural) incapacitaría al impedir el desenvolvimiento autónomo y libre de las personas. Y eso es exactamente lo que ocurre con el resto de adaptaciones. Por suerte, en un mundo ficticiamente “normativo” como el nuestro, aquella necesidad considerada “normal” está cubierta. El problema (más bien la injusticia) surge cuando las adaptaciones no coinciden con las que necesita la mayoría estadística de la población, como por ejemplo, lengua de signos, pictogramas, bucle magnético, rampas, textos en braille, etc. Es decir, aquellas que suponen la aplicación de la accesibilidad universal.

Para evitar que ninguna persona se quede sin “usar las escaleras”, o lo que es lo mismo, sea excluida por vivir en un entorno incapacitante, existe un amplio tejido legislativo encaminado a garantizar ese derecho básico, y que obedece a la adaptación normativa del primer Tratado de Derechos Humanos del Siglo XXI: la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con discapacidad, rubricada por España en 2008, y cuyo artículo 9 reconoce expresamente la importancia de la accesibilidad, siendo uno de sus principios fundamentales. 

Desde Eliminando Barreras, sin embargo, apelamos a la propia definición de accesibilidad universal para recalcar que es indispensable para la autonomía personal, la libertad y, en definitiva, la vida de muchas personas e igualmente beneficiosa para toda la ciudadanía, con y sin discapacidad. Porque recordemos, para que algo sea accesible tiene que ser comprensible, utilizable y practicable por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible.

No en vano, en relación al mencionado artículo 9, la Observación general Nº 2 del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad expresa: 

La accesibilidad es una condición previa para que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en la sociedad en igualdad de condiciones. Sin acceso al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, las personas con discapacidad no tendrían iguales oportunidades de participar en sus respectivas sociedades (…) el acceso de esas personas al entorno físico y al transporte público es una condición previa para que ejerzan su libertad de circulación, garantizada en el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. De igual forma, el acceso a la información y la comunicación se considera una condición previa para la libertad de opinión y de expresión, garantizada en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. 

Por ello, este 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, queremos llamar la atención sobre este concepto, tan desconocido como necesario, y exigir su rigurosa implementación. De lo contrario, ese 10% de la población que somos las personas con diversidad funcional, seguiremos rodeadas de innumerables barreras que dificultan nuestra autonomía y libertad, perpetuando nuestra condición de ciudadanía de segunda

Lamentablemente, la nula voluntad política de las instituciones, en nuestro caso más inmediato el Ayuntamiento de Sevilla, posibilita que eso suceda, vulnerando constantemente el derecho de vivir en un mundo inclusivo y no incapacitante ¿Cómo es posible? ¿Acaso una ley es más importante que otra? ¿La vulneración de un derecho que encierra a las personas en cárceles sin rejas y les impide llevar una vida digna y en igualdad de condiciones no es razón suficiente para la movilización y denuncia social? Nosotras creemos que sí. 

El incumplimiento de una ley que garantiza un derecho básico debería ser un revulsivo para que toda la sociedad en su conjunto tomara conciencia de que sin accesibilidad no hay igualdad ni justicia social. Por ello, desde Eliminando Barreras esperamos que la Accesibilidad Universal, o adaptar el mundo a la diversidad humana, se empiece a considerar como lo que es, un derecho humano fundamental, y como tal se defienda. Hoy 10 de diciembre, y siempre.

viernes, 2 de diciembre de 2022

MANIFIESTO 4 DE DICIEMBRE: SI HABLAMOS DE ACCESIBILIDAD, DÍA DE LA VERGÜENZA INSTITUCIONAL

MANIFIESTO 4 DE DICIEMBRE:
SI HABLAMOS DE ACCESIBILIDAD, DÍA DE LA VERGÜENZA INSTITUCIONAL

Como parte de la ciudadanía andaluza, no somos ajenas de la gran relevancia histórica que tiene en nuestra tierra el 4 de diciembre. Efeméride de aquella manifestación de 1977 con la que el pueblo andaluz irrumpió el discurrir de la historia, al rechazar de forma masiva la discriminación a la que pretendían someterlo. Todo un ejemplo de dignidad.

Para las personas que defendemos el derecho humano de vivir en un mundo accesible, desde el año 2017 ese mismo día de diciembre tiene otro importante significado. Pero a diferencia de aquel, “nuestro” 4D simboliza dejadez y negligencia institucional, cuyo resultado directo es la discriminación de buena parte de la sociedad.

Según el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, "los ajustes razonables" se tendrían que haber realizado en todos los espacios, bienes y establecimientos construidos con anterioridad a 2010 para hacerlos accesibles, y por tanto inclusivos, antes del 4 de diciembre de 2017.

Hace cinco años que expiró el plazo y seguimos prácticamente igual. Basten algunos ejemplos:

  • Transporte público (tren, metro, autobús): escasa accesibilidad cognitiva en las máquinas expendedoras de billetes y en la información que se proporciona; accesos y aseos inaccesibles; carencia de espacios reservados adecuados y suficientes para PMR, para personas usuarias de perro guía, etc.
  • Acerado, rebajes y cruces: superficies que dificultan enormemente la movilidad (adoquines, empedrados…); ausencia de pavimento podotáctil o mal colocado; rampas inexistentes, inadecuadas y/o mal señalizadas; rebajes ejecutados dejando un escalón entre acera y calzada, etc.
  • Comercios, establecimientos y edificios públicos: entradas inaccesibles o accesibles pero situadas lejos de la principal (accesos laterales o por detrás del local); ausencia de medidas de evacuación para personas con movilidad reducida en caso de emergencia; aseos y probadores no adaptados o supuestamente adaptados, que no cumplen la normativa y/o cuya principal función es la de servir de almacén o cuarto de los chismes; mostradores y barras de bares o restaurantes sin zona adaptada; falta de cajeros automáticos accesibles; escasos o nulos espacios reservados en cines, teatros, salas de conciertos y centros deportivos y/o situados en zonas marginales e incómodas, a un precio ya establecido sin opción a elección y, por supuesto, carentes de bucle magnético.
  • Centros sanitarios: información, mostradores, camillas, consultas, habitaciones y servicios, aparatos de diagnóstico, etc., etc., con graves deficiencias en materia de accesibilidad.
  • Mención especial merece el tema de la vivienda: en Sevilla existen aproximadamente 16.300 edificios de 3 o más plantas que presentan problemas de accesibilidad, de los que alrededor de 15.000 carecen de ascensor. No es necesario cavilar demasiado para entender el impacto que la imposibilidad de salir de tu propio hogar tiene en la vida de cualquier persona.

Y así un largo etcétera, pues a pesar de contar desde hace años con legislación suficiente y tendente a garantizar el DERECHO A LA ACCESIBILIDAD UNIVERSAL, seguimos asistiendo a una flagrante vulneración del  mismo, lo que implica la vulneración de otros muchos derechos.

La dejadez de las instituciones, en concreto el Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía, está favoreciendo esa vulneración de derechos humanos por no cumplir con la legalidad, pues a partir de ese 4 de diciembre todo lo anteriormente descrito es ilegal. Se suele apelar al factor económico para justificar esta inacción, pero realmente lo que hay detrás es una tremenda negligencia institucional, al ser la administración quien no cumple la normativa ni vela porque sea cumplida.

En el caso del Ayuntamiento, además de no cumplir el anterior Decreto, sigue concediendo licencias de obras y apertura a nuevos entornos e infraestructuras que no cumplen los requisitos de accesibilidad. 

Ante esta intolerable realidad, volvemos a EXIGIR al Ayuntamiento de nuestra ciudad:

  • Que cumpla y haga cumplir la normativa de accesibilidad en todos los niveles.
  • Que promueva campañas de información entre las asociaciones de comerciantes para que conozcan  sus obligaciones en cuanto a las condiciones de accesibilidad que deben tener los negocios de sus asociados.
  • Que de una vez por todas aplique su potestad sancionadora ante los incumplimientos en materia de accesibilidad en los espacios, establecimientos y edificios públicos.
  • Que no conceda nuevas licencias de edificación ni autorice proyectos que no cumplan estrictamente la normativa de accesibilidad.
  • Que cree órganos realmente operativos ante los que poder denunciar los incumplimientos, con competencias asignadas y dotados de recursos personales suficientes, de modo que puedan actuar en un plazo mínimo de tiempo.
  • Que los planes de accesibilidad dejen de ser brindis al sol y se aprueben adecuadamente presupuestados y calendarizados para ser puestos en marcha de forma eficaz y dentro de plazos razonables.
  • Que deje de derrochar dinero público y lo emplee en hacer esta ciudad más accesible e inclusiva.

Como aquel pueblo que salió a la calle un 4 de diciembre, las personas que defendemos el derecho humano a la ACCESIBILIDAD UNIVERSAL también queremos irrumpir el discurrir de una historia vergonzante, esa garabateada a golpe de discriminación, y reescribirla para contar que el camino de la inclusión solo se traza con voluntad y respetando la legalidad en materia de accesibilidad.

Por todo ello, EXIGIMOS una vez más al Ayuntamiento QUE CUMPLA la legalidad impuesta por la legislación en materia de accesibilidad universal y NO PERMITA LA ILEGALIDAD en nuestra ciudad. 

¡BASTA! Exigimos ¡¡¡ACCESIBILIDAD UNIVERSAL YA!!!

jueves, 28 de noviembre de 2019

Manifiesto por el 4D (2019): porque estamos hartas de barreras, hoy las barreras somos nosotras


Manifiesto por el 4D (2019): porque estamos hartas de barreras, hoy las barreras somos nosotras

Todas las personas, sin excepción, necesitamos adaptaciones. TODAS. Por suerte, la tecnología ha ido introduciendo muchas mejoras, de tal manera que pocos espacios y lugares se nos resisten, y cualquier necesidad considerada “normal” está sobradamente cubierta. 

El problema (o más bien la injusticia) surge con las adaptaciones que necesita otra parte de la población, la que no es mayoría. Sillas de ruedas, lengua de signos, pictogramas, bucles magnéticos, rampas, textos en braille... es decir, aquellas que propician  la accesibilidad del entorno para que sea éste el que se adapte, y no al revés.

La accesibilidad universal es condición necesaria para garantizar que CUALQUIER PERSONA, y no sólo aquellas con algún tipo de diversidad, tenga fácil acceso a todo cuanto necesite para su desarrollo vital en la sociedad. Es decir, la accesibilidad universal garantiza que la igualdad de oportunidades sea un hecho y no una mera intención.

La accesibilidad universal es imprescindible para un 10% de la población, necesaria para un 40% y beneficiosa para toda la sociedad. 


Sin embargo, vivir en un entorno inaccesible, y por tanto incapacitante, normaliza situaciones discriminatorias que implican una vulneración constante de los derechos fundamentales de ese 10%.

Existe un amplio tejido legislativo encaminado a garantizar el DERECHO a la ACCESIBILIDAD UNIVERSAL. Según el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, "los ajustes razonables" se tendrían que haber realizado en todos los espacios, bienes y establecimientos  construidos con anterioridad a 2010 para hacerlos  accesibles y por tanto inclusivos, antes del 4 de diciembre de 2017.

Hace dos años que expiró el plazo y seguimos prácticamente igual. Basten algunos ejemplos:

Transporte público: escasa accesibilidad cognitiva en las máquinas expendedoras de billetes y en la información que se proporciona; accesos y aseos inaccesibles; carencia de espacios reservados adecuados y suficientes para PMR, para usuarios de perros guía, etc. Eso en cuanto al transporte colectivo (tren, metro, autobús), pues respecto a los taxis adaptados, el principal problema es su reducido número, que deriva en un muy deficiente servicio, no estando disponibles más allá de las horas de ir al médico o rehabilitación, como si las personas que los utilizan solo fueran a ese tipo de citas y nunca se tomaran una copa o fueran a un concierto.

Acerado, rebajes y cruces: superficies que dificultan enormemente la movilidad (adoquines, empedrados…); pavimento podotáctil inexistente o mal colocado; rampas inexistentes, inadecuadas y/o mal señalizadas; rebajes ejecutados dejando un escalón entre acera y calzada).

Comercios, establecimientos y edificios públicos: entradas inaccesibles o accesibles pero situadas lejos de la principal (accesos laterales o por detrás del local); inexistencia de medidas de evacuación para personas con movilidad reducida en caso de emergencia; aseos y probadores no adaptados o supuestamente adaptados, que no cumplen la normativa y/o cuya principal función es la de servir de almacén o cuarto de los chismes; mostradores y barras de bares o restaurantes sin zona adaptada; falta de cajeros automáticos accesibles; escasos o nulos espacios reservados en cines, teatros, salas de conciertos y centros deportivos, y/o situados en zonas marginales e incómodas, a un precio ya establecido sin opción a elección y, por supuesto, carentes de bucle magnético.

Centros sanitarios: información, mostradores, camillas, consultas, habitaciones y servicios, aparatos de diagnóstico, etc., etc., con graves deficiencias en materia de accesibilidad.

Mención especial merece el tema de la vivienda: en Sevilla existen aproximadamente 16.300 edificios de 3 o más plantas que presentan problemas de accesibilidad, de los que alrededor de 15.000 carecen de ascensor. No es necesario cavilar demasiado para entender el impacto que la imposibilidad de salir de tu propio hogar tiene en la vida de cualquier persona. Estamos hablando de que hay personas cumpliendo arresto domiciliario sin delito cometido.

Y así un largo etcétera, pues a pesar de contar desde hace años con legislación suficiente y tendente a garantizar el DERECHO A LA ACCESIBILIDAD UNIVERSAL, seguimos asistiendo a una flagrante vulneración del mismo, lo que implica la vulneración de otros muchos.

La dejadez de las instituciones, en concreto el Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía, está favoreciendo esa vulneración de derechos humanos por no cumplir con la legalidad, pues a partir de ese 4 de diciembre todo lo anteriormente descrito es ilegal. Se suele apelar al factor económico para justificar esta inacción, pero realmente lo que hay detrás es una tremenda negligencia institucional, al ser la administración quien no cumple la normativa y tampoco vela porque otros la cumplan.

En el  caso del  Ayuntamiento, además de no cumplir el anterior Decreto, sigue concediendo licencias de obras y apertura a nuevos entornos e infraestructuras que no cumplen los requisitos de accesibilidad. Es el caso de la comisaría de Bellavista o el nuevo Centro Comercial Lagoh con sus cines de reciente inauguración.

Ante esta intolerable realidad, volvemos a salir a la calle para EXIGIR al Ayuntamiento de nuestra ciudad:

- Que  cumpla y haga cumplir la normativa de accesibilidad en todos los niveles.
- Que promueva campañas de información entre las asociaciones de comerciantes para que conozcan sus obligaciones en cuanto a las condiciones de accesibilidad que deben tener los negocios de sus asociados.
- Que de una vez por todas aplique su potestad sancionadora ante los incumplimientos en materia de accesibilidad en los espacios, establecimientos y edificios públicos.
- Que no conceda nuevas licencias de edificación ni autorice proyectos que no cumplan estrictamente la normativa de accesibilidad.
- Que cree órganos realmente operativos ante los que poder denunciar los incumplimientos, con  competencias asignadas y que estén dotados de recursos personales suficientes, de modo que puedan actuar en un plazo mínimo de tiempo.
- Que los planes de accesibilidad dejen de ser brindis al sol y se aprueben adecuadamente  presupuestados y calendarizados para ser puestos en marcha de forma eficaz y dentro de plazos razonables.
- Que deje de derrochar dinero público y lo emplee en hacer esta ciudad más accesible e inclusiva.

En definitiva, EXIGIMOS al Ayuntamiento QUE CUMPLA la legalidad impuesta por la legislación en materia de accesibilidad universal y NO PERMITA LA ILEGALIDAD en nuestra ciudad, muchas veces soslayada de manera chapucera, pues adaptar no es sólo poner una rampa.

Para que algo sea accesible tiene que ser comprensible, utilizable y practicable por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible. Y cuando lo anterior no se cumple, ese 10% que somos las personas con diversidad funcional nos vemos rodeadas de innumerables barreras que dificultan nuestra autonomía y libertad, encerrándonos en cárceles sin rejas y convirtiéndonos en ciudadanía de segunda. ¡BASTA YA! Hoy, las barreras seremos nosotras.

El incumplimiento de una ley que garantiza la igualdad de oportunidades de todas las personas, sin excepción, debería ser un revulsivo para que la sociedad en su conjunto exigiera accesibilidad universal y tomara conciencia de lo importante que es vivir en un mundo que se adapta a las personas y que no impone límites. Por todo ello, bajo el lema “Hoy las barreras somos nosotras”, este 4 de diciembre volvemos a salir a la calle a recordar, que no celebrar, el segundo aniversario de aquel día de 2017.

Porque no aceptamos límites y queremos llegar hasta dónde la imaginación nos lleve,


¡¡¡ACCESIBILIDAD UNIVERSAL YA!!!

Sevilla, 4 de diciembre de 2019

Se adhieren al manifiesto:



Entidades que se adhieren:

- Asociación Eliminando Barreras
- VIA Andalucía - Oficina Vida Independiente Andalucía
- AZAAR - Asociación de Mujeres con Diversidad Funcional
- Facua Sevilla
- Afibrose - Asociación de Fibromialgia de Sevilla
- ASPHEBH - Asociación Sevillana de Padres con Hijos con Espina Bífida e Hidrocefalia
- AFUS - Asociación Feminista Unitaria Sevilla
- ASEPES - Asociación de Entidades y Personas para una Economía Social

martes, 3 de abril de 2018

Publicación y difusión de nuestro manifiesto con motivo del Día Internacional de la Mujer

El pasado 8 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, aprovechamos para llamar la atención sobre la importancia que reviste la ACCESIBILIDAD UNIVERSAL en clave de GÉNERO.
Las mujeres hemos luchado y seguimos luchando por ganar visibilidad, reclamar nuestro papel en la sociedad, arañar cada centímetro de presencia social y de derechos; lucha que se torna titánica cuando a la condición femenina se une la discapacidad.
Por eso, aunque somos como las demás, este 8M reivindicamos accesibilidad.

Este es nuestro MANIFIESTO:

Nosotras, aunque somos como las demás, este 8 de Marzo reivindicamos ¡ACCESIBILIDAD UNIVERSAL!
Hablar de accesibilidad es hablar de libertad, de inclusión y de igualdad de oportunidades; condiciones todas necesarias y deseables para cualquier persona. Todas deseamos y tenemos derecho a poder tomar decisiones y actuar libremente en una comunidad en la que nos sintamos incluidas y en la que se nos brinde la igualdad de oportunidades. La calidad de una sociedad se mide por la capacidad de garantizar lo anterior a toda la ciudadanía. Sin embargo, para ciertos colectivos, como el de las personas con discapacidad, los mencionados DERECHOS están lejos de estar asegurados, pues aún contando con legislación suficiente para hacerlos respetar, la realidad es que muchas personas vivimos (y en algunos casos, sobrevivimos) en entornos incapacitantes, discriminatorios, y en definitiva injustos, debido a que ciertos derechos fundamentales, como el derecho a la accesibilidad universal, no son respetados. Y si eres una mujer, aún menos.
Por accesibilidad universal se entiende la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible; presupone la estrategia de “diseño para todos” y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse. Es decir, se trata de un concepto amplio que afecta a todos los ámbitos de la vida. Lo mismo que el hecho de ser mujer.
¿Qué pasa si una mujer con discapacidad intelectual está sufriendo violencia machista y quiere pedir ayuda? ¿Cómo lo hace? ¿Está el tan difundido 016 preparado para responder en esos casos? ¿Existe algún recurso al que pueda acudir? ¿Y si es una mujer con discapacidad visual o usuaria de silla de ruedas la que necesita ayuda para huir del infierno? ¿Están los albergues y casas de acogida adaptadas? Este, aunque de máxima gravedad, es sólo un ejemplo de lo que supone no tener en cuenta la perspectiva de la accesibilidad en clave de género.
La accesibilidad, tal y como la hemos definido, ha sido abordada hasta ahora como una dimensión neutra, cuando en realidad se trata de un elemento fundamental en el ejercicio de los derechos humanos con una clara pertinencia de género. La confluencia de ambos ejes, el género y la discapacidad, propicia situaciones de vulneración de derechos que siguen pasando totalmente inadvertidas y que deben ser abordadas de manera sistemática a partir de un nuevo enfoque, que ponga el acento en aquellos ámbitos donde la ausencia de accesibilidad desde el punto de vista femenino resulta de especial relevancia.
La Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en su artículo 9, establece que se tienen que tomar las medidas necesarias para asegurar el verdadero acceso de las mujeres y niñas con discapacidad al entorno físico, el transporte, la información y la comunicación, incluyendo las tecnologías y los sistemas de información y comunicación, así como otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales. Sólo de esa manera se puede combatir la desigualdad estructural que sufrimos las mujeres, y en especial, aquellas que tenemos alguna discapacidad.
Nosotras no somos ajenas a los imperativos del patriarcado, pero este ejerce sobre nosotras una influencia con notables diferencias respecto al resto. Aunque mujeres que somos, debido a la discapacidad los roles tradicionalmente femeninos no nos son adjudicados (maternidad, cuidados, trabajo doméstico, etc); y al mismo tiempo, la desigualdad entre sexos se mantiene dentro de nuestro colectivo. Sufrimos eso que tradicionalmente se ha venido a llamar “la doble discriminación” o, más recientemente, la “discriminación múltiple”, debido a la discapacidad, el género y todo lo demás. Así pues, para nosotras ese "techo de cristal" se convierte en paredes de grueso hormigón. Pero hasta las más robustas paredes se pueden derribar con las herramientas adecuadas. Y una de ellas es la accesibilidad universal.
Al incorporar una correcta transversalidad del género en las medidas, planificación, proyectos, programas y auditorías en materia de accesibilidad, se garantiza que las mujeres y niñas con discapacidad podamos vivir de manera autónoma y participar plenamente en todos los aspectos de la vida en igualdad de condiciones con las demás personas. Garantizar que el diseño de entornos, bienes y servicios tomen en consideración las necesidades y demandas específicas de la población femenina con discapacidad, no sólo es una urgente necesidad, también es una cuestión de JUSTICIA social.
Por todo ello, desde ELIMINANDO BARRERAS queremos aprovechar este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para llamar la atención sobre la importancia que reviste la ACCESIBILIDAD UNIVERSAL en clave de GÉNERO. Las mujeres hemos luchado y seguimos luchando por ganar visibilidad, reclamar nuestro papel en la sociedad, arañar cada centímetro de presencia social y de derechos; lucha que se torna titánica cuando a la condición femenina se une la discapacidad. 

Por eso, aunque somos como las demás, hoy reivindicamos accesibilidad.